Los conductores profesionales no son los únicos que requieren altas prestaciones. ¿Estás preparado para la carretera? Te invitamos a realizar este test y que lo compruebes.
1. Evita ser un conductor agresivo.
Gritar, tocar la bocina, frenar bruscamente cuando se tiene a alguien detrás, adelantar peligrosamente, ir rápido, los gestos inadecuados... todas estas actitudes pueden generar rápidamente una situación peligrosa. Sé consciente del peligro real que producen, y mantén tu temperamento bajo control. No conduzcas cuando estés enfadado, muy cansado o preocupado. Evita los conflictos, incluso cuando creas tener razón. Viaja con tiempo y evita los atascos siempre que sea posible.
2. Además de usar los espejos retrovisores, no pierdas de vista los puntos muertos.
Cuidado con los puntos muertos, incluso si has mirado por todos los retrovisores. Siempre que cambies de carril o estés incorporándote a la zona de conducción, mira a tu alrededor para ver si vienen otros coches o motos.
3. Mantente alerta.
Tienes que estar descansado, tranquilo y no bajo la influencia del alcohol u otras drogas. Evita actividades que te puedan distraer como comer o mantener conversaciones con los otros pasajeros.
4. Evita la hipnosis de las autopistas.
La hipnosis de las autopistas: somnolencia extrema causada por una combinación de cansancio y estímulos visuales repetitivos; se trata de uno de los grandes peligros en la conducción. Cuando vayas a conducir largas distancias, haz paradas frecuentes durante las cuales puedes realizar pequeñas siestas o algo de ejercicio. Ejercita tus ojos leyendo las señales de tráfico o cambiando el foco de atención de tus ojos de un lado a otro de la carretera. Asegúrate de que estás lo suficientemente descansado. Si te das cuenta de que estás cabeceando y perdiendo concentración: ¡PARA! Descansa lo necesario y sólo después, continúa.
5. Conduce a la defensiva.
Utiliza tu imaginación. Debes estar siempre listo para reaccionar frente a lo que hagan otros conductores, puesto que es posible que no hagan lo que deben o lo que tú crees que deben hacer. Si no puedes evitar una colisión, intenta elegir la opción menos peligrosa. Por ejemplo, tienes más posibilidades de sobrevivir si te sales fuera de la carretera que si golpeas a otro vehículo de frente.