Estos consejos te ayudarán a conducir cómodamente en condiciones veraniegas.
1. Sé consciente de cuál es tu condición física.
Necesitas ver y oír bien y tienes que estar alerta y preparado para responder. Nunca conduzcas cuando:hayas bebido alcohol hayas ingerido algún medicamento, con o sin receta médica, que pueda provocar somnolencia te halles bajo la influencia de una droga que pueda afectar a tu rendimiento o percepción estés muy cansado te encuentres preocupado esto puede hacer que haya una mayor falta de atención.
2. Esfuérzate conscientemente en adquirir el nivel adecuado de atención y actitud.
Un truco fácil para ser consciente de las limitaciones y puntos fuertes de uno consiste en realizar un "comentario de conducción", en voz alta, mientras estés conduciendo. Esto te dará una visión más completa de todo lo que está ocurriendo. Es posible que descubras nuevos factores que pueden afectar a tu seguridad. Y por último, es posible que así mejore el conocimiento que tienes de ti mismo, haciéndote más consciente de los posibles puntos débiles y peligros, como la falta de concentración o un error al prever el comportamiento de otros conductores.
3. Si eres una persona mayor, reevalúa tus aptitudes de conducción con regularidad.
La edad cronológica no es el único indicador de la capacidad del conductor. No obstante, si eres una persona mayor que conduce, es posible que te des cuenta de que ha disminuido tu tiempo de reacción, tu visión y tu oído. Tienes que estar especialmente alerta a lo que dicen los miembros de tu familia, tus amigos y otras personas acerca de tus aptitudes. Puede que te convenga asistir a un curso recordatorio o compartir las tareas de conducción con otra persona. Si resulta que la conducción te está provocando una tensión o unos riesgos inaceptables, quizá te convenga buscar alternativas. Asegúrate de que cuentas con información actualizada sobre el transporte público y otros servicios. Éstos son algunos de los signos que prueban que está disminuyendo tu capacidad de conducción segura: una serie de colisiones menores o cuasi accidentes; distracciones o incapacidad para concentrarte en la conducción; incapacidad para leer las señales normales de tráfico; que los demás conductores te pitan con frecuencia; que la policía, la familia y los amigos suelan hablar contigo acerca de tu forma de conducir.
4. Conviértete en un buen conductor nocturno.
Conducir de noche puede ser un placer si eres consciente de que tienes que estar especialmente alerta debido a la baja visibilidad. Algunos datos fundamentales: mantén encendidas las luces, tanto delanteras como traseras, durante todo el tiempo que transcurre entre la puesta de sol y el amanecer. Pon las luces de cruce cuando otro vehículo se encuentre a menos de 200 metros, y también cuando conduzcas detrás de otro vehículo. Si tu coche se avería durante la noche, asegúrate de que los demás conductores pueden ver tu coche y detenerse a tiempo. Enciende las luces de emergencia. Si es posible, sal de la carretera. Evita pararte justo sobre un cambio de rasante o tras una curva. Para conducir por la noche, ten muy en cuenta los reflectores laterales de la carretera y otras señales visuales que pueden ser de gran ayuda.
5. Conduce despacio.
Ir demasiado despacio puede ser peligroso, pero si te encuentras con unas condiciones difíciles, como niebla, lluvia, nieve o que alguien te deslumbra, reduce la velocidad. No te apresures ni pierdas la paciencia.